
L-ALANINA
La alanina es un aminoácido no esencial, lo que significa que el organismo puede producirlo por sí mismo. Desempeña un papel importante en diversos procesos fisiológicos y es un componente fundamental de las proteínas. La alanina se presenta en dos formas: L-alanina, que se utiliza en la síntesis de proteínas, y D-alanina, que se encuentra principalmente en las bacterias y desempeña un papel en la estructura de la pared celular.
La alanina ayuda al sistema inmunitario contribuyendo a la producción de anticuerpos. Los anticuerpos son proteínas que combaten las infecciones neutralizando agentes patógenos como bacterias y virus. Como resultado, la alanina contribuye a un sistema inmunitario robusto y a una mejor salud general.
La alanina desempeña un papel clave en la producción de energía, especialmente durante actividades físicas intensas. El organismo puede convertirla en glucosa a través de la gluconeogénesis, un proceso en el que fuentes no carbohidratadas se convierten en glucosa. Esto ayuda a mantener los niveles de azúcar en sangre y proporciona una fuente constante de energía para los músculos durante el ejercicio prolongado.
La alanina interviene en el ciclo glucosa-alanina, un proceso que ayuda a mantener los niveles de azúcar en sangre durante periodos de ayuno o actividad física intensa. Este proceso garantiza que los músculos obtengan suficiente energía sin que los niveles de azúcar en sangre bajen demasiado.
Aminoácido esencial
No puede ser producida por el organismo y debe obtenerse a través de alimentos o suplementos
Aminoácido no esencial
Puede ser producido por el propio organismo en volúmenes limitados